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martes, 10 de abril de 2007

La Regenta Capítulo II



El capítulo 2 se abre con una nueva ironía: lo que mueve a los canónigos del coro de la catedral de Vetusta no es precisamente la adoración religiosa. El narrador los retrata como burócratas de la iglesia y destaca sus roces y rencillas.

Don Fermín se encuentra con Ripamilán

Retrato del arcipreste don Cayetano Ripamilán

El arcipreste se refiere de manera “un poco verde” a la presencia de mujeres en el templo.

Es un hombre de estatura pequeña, con modales y aspecto de pájaro “tenía sin duda mucho de pájaro en figura y gestos, y más, visto en su sombra”. “Como el interlocutor solía ser más alto, para verle la cara Ripamilán torcía la cabeza y miraba con un ojo solo, como también hacen las aves de corral con frecuencia.

Sus pasiones: la poesía, las mujeres y la escopeta.


Ripamilán y la poesía: En un tiempo, el Cabildo persiguió la manía poética de Ripamilán, que se consideraba escandalosa para un sacerdote. Sus autores favoritos eran Garcilaso y Marcial. . Marcial, el poeta latino, había nacido como él en Calatayud. También, entre los españoles de su época, Meléndez Valdés y Moratín (nombrado por su seudónimo de “Inarco Celenio”), poetas ya pasados de moda: “No era don Cayetano uno de tantos canónigos laudatores tempori acti, como decía él: no alababa el tiempo pasado por sistema, pero en punto a poesía era preciso confesar que la revolución no había traído nada bueno”.

Qué piensan en Vetusta del Arcipreste: “Ni un solo vetustense, aun contando a los librepensadores que en cierto restaurant comían de carne el Viernes Santo, ni uno solo se hubiera atrevido a dudar de la castidad casi secular de don Cayetano. No era eso. Su culto a la dama no tenía nada con las exigencias del sexo. La mujer era el sujeto poético, como él decía, pues se preciaba de hablar como los poetas de mejores siglos y al asunto solía llamarle sujeto.”
Se trata de un sacerdote dado a las tertulias y a las reuniones de sociedad, muy querido por la gente joven de Vetusta. Algunos canónigos opinan que es liviano en sus opiniones, que se expresa de manera no conveniente y que tiende a ser boquirroto. A lo que el daba entender que él “tenía los verdores en la lengua, y otros, no menos canónigos que él, en otra parte” (p.156).

Trifón Cármenes: “el poeta de más alientos de Vetusta, el eterno vencedor en las justas incruentas de la gaya ciencia”


Un tema a destacar: la actitud de los personajes masculinos hacia los femeninos.
Comparar la actitud hacia las mujeres de Ripamilán y de Saturnino Bermúdez.

El Magistral no se marchaba de la catedral después del coro porque tenía algo que hablar con Ripamilán, que es uno de los pocos canónigos que lo estima. Era costumbre de los canónigos quedarse hablando en la sacristía después de coro, y en esa reunión desataban la lengua y murmuraban sobre los ausentes. Ripamilán también lo hacía: solía poner apodos.
Al Arcediano Restituto Mourelo, Ripamilán le había dado el mote de “Glocester”.

Retrato del Arcediano “Glocester”: todo se volvía secretos.




Era un poco torcido del hombro derecho…En vez de disimularlo subraya el vicio corporal torciéndose más y más hacia la derecha, inclinándose como un sauce llorón. Resultaba de aquella extraña postura que parecía Mourelo un hombre en perpetuo acecho, adelantándose a los rumores, avanzada de sí mismo para saber noticias, cazar intenciones y hasta escuchar por los agujeros de las cerraduras. Encontraba el Arcediano, sin haber leído a Darwin, cierta misteriosa y acaso cabalística relación entre aquella manera de F que figuraba su cuerpo y la sagacidad, la astucia, el disimulo, la malicia discreta y hasta el maquiavelismo canónico que era lo que más le importaba. Creía que su sonrisa, un poco copiada de la que usaba el Magistral, engañaba al mundo entero. Sí, era cierto que don Restituto disfrutaba de dos caras: iba con los dos de la feria y volvía con los del mercado; disimulaba la envida con una amabilidad pegajosa y fingía un aturdimiento en que no incurría nunca.

Cayetano habla de Obdulia Fandiño: “Es epicurista. No cree en el sexto” (mandamiento)
“La historia de Obdulia Fandiño profanó el recinto de la sacristía, como poco antes lo profanaran su risa, su traje y sus perfumes”
Relaciones
Fermín es el confesor de Obdulia. La relación entre Fermín y Ripamilán: eran muy buenos amigos, Ripamilán es uno de los pocos defensores que tiene Fermín. Glocester, en cambio, es el enemigo acérrimo del Magistral.

Fermín se ha enterado de que la Regenta estaba en la capilla esperándole para confesar.

Noticias sobre la Regenta:
Don Víctor, el esposo de la Regenta, ya no era Regente, pero a ella le había quedado la denominación. La nueva Regenta es siempre la otra Regenta: el título queda para la Ozores, de familia tradicional de Vetusta.

El poder de la confesión: un conflicto
El confesor de la Regenta era don Cayetano, que quería renunciar a dicho puesto debido a sus años y había señalado como su sucesor al Magistral. Esto desata un conflicto ya que don Custodio relaciona el poder que el Magistral adquirió con la gente poderosa que confiesa, por ejemplo, la hija del indiano más rico: Olvido Paéz. Don Custodio ve en la capilla del confesionario del Magistral a la Regenta, que no sabía que ese día preciso el Magistral no escucha confesión. Don Custodio relata a Glocester el incidente. El Arcediano desea ser él el heredero de don Cayetano, en razón de que él le seguía en jerarquía y considera un atropello el beneficio que ha obtenido el Magistral. No puede, sin embargo, reclamarle al Obispo, dado que éste es, según Glocester, un esclavo en las garras del Magistral. Don Custodio apoyaba a Glocester en esta pretensión (porque él no puede, debido a su jerarquía inferior, ser el heredero).

El Magistral, aunque enterado, no quiere confesar a la Regenta ese día, para no dar más motivos de murmuración, aunque había visto a Ana acompañada por su amiga Visitación. La Regenta había infringido una norma de las damas de su condición: pedirle hora. Esa infracción motiva una serie de especulaciones en Fermín: “El suceso era bastante solemne y había de sonar lo suficiente para merecer preliminares más ceremoniosos. ¿Era orgullo? ¿Era que aquella señora pensaba que él había de beber los vientos para averiguar cuándo vendría a favorecerle con su visita?...¿Era humildad?¿Era que una delicadeza y un bueno gusto cristiano y no común en las damas de Vetusta quería confundirse con la plebe, confesar de incógnito, ser una de tantas? (p.162)
El Magistral ya no quería más Obdulias ni Visitaciones.

Cayetano esquiva a Glocester (“Ay de los zorros, si las gallinas no fueran gallinas”) y sale con Fermín. Glocester recibe el golpe y jura venganza. Cayetano se entera, por boca de Fermín que la Regenta estuvo esperando al Magistral y que salió finalmente con Visitación a caminar por el Espolón. Cayetano urge a Fermín y salen a buscar a las damas. De paso, Cayetano da su visión de la Regenta a Fermín: “quiero que usted conozca bien a esa mujer psicológicamente, como dicen los pedantes de ahora; es una gran mujer, un ángel de bondad, como le tengo dicho” (p.164) Sin embargo, Cayetano escucha a Saturno y Obdulia hablando en la capilla de San Clementina, se distrae y olvida su apuro: entra en la capilla para ir al encuentro del grupo que visita la catedral. “El Magistral le siguió para ocultar su deseo de llegar al Espolón cuanto antes.”(p.164)

El capítulo se cierra con una escena cómica a cargo de Saturno, Obdulia y los visitantes que comentan el arte de la capilla: según Saturno, el feo lunar gótico que afea la severa arquitectura románica, por su churriguerismo. La visitante está harta de escuchar “a ese charlatán, sinvergüenza y libertino” y cree que Saturno toca a Obdulia, amparándose en la oscuridad del templo.

Enciclopedia
En este capítulo se hace referencia a una revolución acontecida tiempo atrás y a dos facciones enfrentadas: los liberales y los carlistas. ¿De qué revolución se trata?
Las preguntas:
Sabemos que a don Saturno no le gusta el estilo recargado de la capilla de San Clementina, cuya construcción es muy posterior a la de la catedral. Los personajes la califican de churrigueresca Pero ¿qué opina el narrador de esa capilla? Explicar la creencia de Saturno, que cierra el capítulo: “amaba y creía ser amado”.
Destacar:
En este capítulo se avanza en el planteo del conflicto, dando argumentos para ubicar a los personajes de un bando y de otro. El primer conflicto de la novela es la cuestión ¿Quién confesará a la Regenta?

viernes, 30 de marzo de 2007

La Regenta Capítulo I

Nos disponemos a entrar en un mundo complejo, de muchos matices, por eso es importante dejarnos guiar al principio por la voz del narrador. Es una voz que toma muchas veces distancia del mundo que retrata, una distancia que se puede calificar como irónica, y de la cual la primera oración de la novela ya es un ejemplo.

Hipótesis de lectura: los remolinos de basura = la sociedad de Vetusta (esto lo puedo interpretar yo, que YA LEÌ alguna vez la novela)

El tema de lo alto y lo bajo, de la subida y la caída, aparece en el primer párrafo de la novela.
“Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido y la olla podrida”. La ciudad hace la siesta al amparo del “monótono y familiar zumbido de la campana del coro”. Nuevamente la mezcla de lo alto y lo bajo, de lo espiritual y lo material.

La ciudad se llama Vetusta, aunque en realidad se trata de Oviedo (Asturias, España).

Simbolización del espacio: la torre de la Basílica.




En el campanario, en lo alto, dos representantes de las clases sociales inferiores:

Bismarck y Celedonio.
Caracterización de los personajes a partir de su habla: deformación lingüística que imita su pintoresca manera de hablar.

La presentación de Fermín De Pas (I):
Presentación indirecta: se realiza en la escena entre Bismarck y Celedonio. Lo primero que sabemos sobre el personaje principal es lo que otros dicen de él. Celedonio lo escucha llegar, y lo reconoce por el sonido característico que producen las mantas de don Fermín “el menear de los manteos”. Fermín y el orgullo. El chisme (forma del relato importante en la novela) que transmite Celedonio, y que encierra una infamia (según el señor Custodio, Fermín se pinta la cara) es descartado por Bismarck, que adjudica la infamia a la envidia.
Orgullo y envidia, dos pasiones muy importantes en la novela

¿Cuál es la posición del narrador frente al chisme? No la sabemos, sólo sabemos lo que los personajes piensan.
El debate sobre el Papa introduce otra oposición entre emociones: humildad/orgullo. La humildad, "de la boca para afuera", como un signo de poder: la hipocresía como valor: la sociedad de Vetusta es hipócrita, según nos da a entender el narrador.

La pelea entre Bismarck y Celedonio: la promesa de bofetadas “pa en bajando”. La amenaza de violencia (en lo bajo) se disipa ante el sonido de una campana que proviene del tejado de la catedral. Es el aviso para que toquen la Wamba, la gran campana que llama a oración. Fin de la escena.

Transición: el sonido de la campana se extiende por encima de Vetusta y llega a los campos. Descripción: se introduce, sin valoración alguna, una oposición ciudad/campo.

La preguntita:
“Alguien subía por el caracol. Los dos pilletes se miraron estupefactos. ¿Quién será el osado?” ¿Acaso el narrador puede desconocer quién sube? ¿Por qué está expresado de esta manera?

Nuevamente el sonido del manteo “como el de una voz apagada que impusiera silencio”. La sensación de poder es reforzada por el enunciado que desvela qué personaje ha subido por la escalera de caracol: “El manteo apareció por escotillón; era el de don Fermín de Pas, Magistral de aquella santa iglesia catedral y Provisor del Obispo.” El uso de las mayúsculas y los títulos del sacerdote.

El miedo de Bismarck: lo alto (lo poderoso) y la prerrogativa de la violencia.

El retrato de Celedonio

La hipocresía: la máscara de humildad, entendida como “expresión oficial”. El tema de la máscara social. Pero se filtra, inconscientemente, “la intención lúbrica y cínica de su mirada, como una meretriz de calleja, que anuncia su triste comercio con los ojos, sin que la policía pueda reivindicar los derechos de la moral pública”
“del feo tolerable al feo asqueroso”: fealdad moral.
Celedonio como efecto de una cierta configuración social.
Primeras notas de ese naturalismo mitigado, tan característico del autor: “en el acólito sin órdenes se podía adivinar futura y próxima perversión de instintos naturales provocada ya por aberraciones de una educación torcida” Afeminamiento y lubricidad.
Se anuncia el tema de la lubricidad
Otra nota indirecta: el Palomo ya ha notado las características repulsivas del personaje.

El retrato de Fermin de Pas II

El contraste entre los pilluelos y el sacerdote
De abajo a arriba: en la calle parecía un escarabajo, ahora, arriba, en el campanario, los pillos no pueden dejar de advertir su estatura de gigante. La descripción comienza por la ropa y luego, desde la óptica de Bismarck, se describen sus pies.

Se desplaza la perspectiva de los pillos para dar paso a la voz del narrador, que describe su cara (y los cambios que en ella se han producido al advertir la presencia de los pillos: la máscara social). El narrador termina por desmentir el rumor que Celedonio propaga sobre si el Magistral se pinta.

El origen del rojo: “no era pintura, ni el color de la salud, ni pregonero del alcohol; era el rojo que brota en las mejillas al calor de palabras de amor o de vergüenza que se pronuncian cerca de ellas, palabras que parecen imanes que atraen el hierro de la sangre. Esta especie de congestión también la causa el orgasmo de pensamientos del mismo estilo.”

El catalejo de Fermín



Intercambio de saludos con Celedonio y otra vez la perspectiva pasa a Bismarck, que, desde su miedo, ve que el Magistral extrae de los bolsillos de la sotana un objeto amenazante, que Bismarck no sabe reconocer (pero que Celedonio sí):un pequeño y potente catalejo.

La vocación de Fermín por las alturas. Su espíritu deportista, montañés, de hombre de la naturaleza. La voluptuosidad de la altura: “Cuanto más subía más ansiaba subir; en vez de fatiga sentía fiebre que les daba vigor de acero a las piernes y aliento de fragua a los pulmones. Llegar a lo más alto era un triunfo voluptuoso para De Pas. Ver muchas leguas de tierra, columbrar el mar lejano, contemplar a sus pies los pueblos como si fueran juguetes, imaginarse los parajes, debajo de sus ojos, enseñándole el dorso dorado por el sol, mirar las nubes desde arriba, eran intensos placeres de su espíritu altanero que De Pas se procuraba siempre que podía. Entonces sí que en sus mejillas había fuego y en sus ojos dardos. En Vetusta no podía saciar esta pasión; tenía que contentarse con subir algunas veces a la torre de la catedral.”
La proyección de estas características en la construcción del vínculo con la Regenta. Recordar la comparación de la torres de catedral con las figuras de señoritas cursis.

La visión panorámica de Vetusta: primera aparición de la Regenta, vista desde arriba por Celedonio. La Regenta, en esta primera imagen que tenemos de ella, aparece leyendo un libro.

El modo de ver Fermín: “aplicando su espíritu a aquella inspección minuciosa, como el naturalista estudia con poderoso microscopio las pequeñeces de los cuerpos. No miraba a los campos, no contemplaba la lontananza de los montes y nubes, sus miradas no salían de la ciudad. Vetusta era su pasión y su presa.`[…] Lo que sentía en presencia de la heroica ciudad era gula; hacía su anatomía, no como el filósofo que sólo quiere estudiar, sino como el gastrónomo que busca los bocados apetitosos; no aplicaba el escalpelo, sino el trinchante.

LA AMBICIÓN
LA CODICIA DEL PODER

La descripción panorámica, física y moral, de Vetusta
Los Barrios

La Encimada: a la vez el barrio noble y el barrio pobre
El Campo del Sol: barrio de los rebeldes, los trabajadores, los obreros. Las chimeneas, en la óptica de Fermín, “parecían parodias de las agujas de la iglesia” (p.139)
La Colonia: el barrio nuevo, rico, de indianos. “[El Magistral] no ve allí más que riqueza; un Perú en miniatura, del cual pretende ser el Pizarro espiritual. Y ya empieza a serlo.” (p.139)
Nuevamente a la Encimada, flanqueada por las dos iglesias antiquísimas.

Don Saturnino Bermúdez, historiador de Vetusta, conservador ultramontano.

Descenso de Fermín a la nave de la iglesia: “El manteo que el canónigo movía con un ritmo de pasos y suave contoneo iba tomando en sus anchos pliegues, al flotar casi al ras del pavimento, tornasoles de plumas de faisán, y otras veces parecía cola de pavo real; algunas franjas de luz trepaban hasta el rostro del Magistral y ora lo teñían con un verde pálido blanquecino, como de planta sombría, ora le daban viscosa apariencia de planta submarina, ora la palidez de un cadáver” (p.141)

Consejo: ATENDER A LAS IMÁGENES TOMADAS DE LA VIDA ANIMAL Y VEGETAL

Don Fermín camina por la catedral



El confesionario: dos mujeres lo esperan.
La descripción de la figura del Jesús Nazareno, en la capilla del Magistral
La descripción de la catedral, realizada al paso de don Fermín.
Encuentro con don Custodio, Beneficiado de la catedral.
“De uno de estos escondites salió, al pasar el Provisor, como una perdiz levantada por los perros, el señor don Custodio el beneficiado, pálido el rostro, menos las mejillas encendidas con un tinte cárdeno. Sudaba cmoo una pared húmeda. El Magistral miró al beneficiado sin sonreír, pinchándole con aquellas agujas que tenía en la blanda crasitud de los ojos. Humilló los suyos don Custodio y pasó cabizbajo, confuso, aturdido en dirección al coro.” (p.142)
LA ENVIDIA: “la envidia del beneficiado soñaba para don Fermín más grandezas que el mismo Magistral veía en sus esperanzas.” (p.142)

La sacristía

El grupo que observa el cuadro

El retrato de Don Saturnino:
“no era clérigo sino anfibio.”(p.143)

Irrupción del narrador: “En su traje pulcro y negro de los pies a la cabeza se veía algo que Frígilis, personaje darvinista que encontraremos más adelante, llamaba la adaptación a la sotana, la influencia de medio, etc.;” (p.143)

Saturnino, hijo prototípico de Vetusta: “Era una sonrisa llena de arrugas, que equivalía a una mueca provocada por un dolor intestinal, aquella con que Bermúdez quería pasar por el hombre más espiritual de Vetusta, y el más capaz de comprender una pasión profunda y alambicada.” (p.144)

Saturnino, lector de novelas. Asoma el tema del adulterio. El amor de don Saturnino, no correspondido, hacia la Regenta.
La definición social: ¡Todos, todos empeñados en que era un cartujo!
Los paseos de Don Saturnino, disfrazado: “¿Y a dónde iba? A luchar con la tentación al aire libre; a cansar la carne con paseos interminables; y un poco también a olfatear el vicio, el crimen pensaba él, crimen en que tenía la seguridad de no caer, no tanto por esfuerzo de la virtud como por invencible pujanza del miedo que no le dejaba nunca dar el último y decisivo paso en la carrera del abismo” (p.145)

LA VIRTUD Y EL MIEDO

La carta de Obdulia y la vuelta a la explicación del cuadro

El Magistral se reúne con el grupo
El olor de Obdulia y el olor de la cera y el incienso
Fermín y Obdulia: el disimulo de la antipatía
Fermín abandona al grupo y marcha al coro
El matrimonio Infanzón (fíjense en la relaciòn entre marido y mujer)
La visita al Panteón
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ENCICLOPEDIA (para mirar y saber más)
Oviedo/Vetusta: para saber màs de la ciudad asturiana
¿No quieren dar una vueltita por la catedral de Oviedo?
Arquitectura románica y arquitectura gótica
¿Quién tiene mayor jerarquìa? La jerarquía eclesiástica y la estructura jerárquica de la iglesia en esta página del Vaticano

Acariciando los detalles
El periódico de Vetusta se llama El Lábaro. ¿Por qué?